Retahílas para echar a suertes: origen e historia de «Eeny, meeny, miny, moe»
Casi todos los niños de habla inglesa aprenden «Eeny, meeny, miny, moe» antes de saber leer. En español esa tarea la cumplen las retahílas para echar a suertes, como «Pito, pito, gorgorito» en España o «De tin marín» en México y buena parte de Latinoamérica. Sirven para decidir quién la liga en el pilla pilla, quién empieza primero y qué caramelo sacar de la bolsa. Detrás de las palabras sin sentido de la retahíla inglesa más famosa hay una historia larga y en parte incómoda, además de un dato sorprendente: la retahíla no tiene nada de aleatoria.
La retahíla hoy
La versión moderna más habitual dice así:
Eeny, meeny, miny, moe,
Catch a tiger by the toe.
If he hollers, let him go,
Eeny, meeny, miny, moe.
Traducida a grandes rasgos: «Ini, mini, maini, mo, agarra a un tigre por el dedo del pie. Si chilla, déjalo ir, ini, mini, maini, mo».
La ortografía varía (eenie, eeny, meenie, miney, mo, moe), y muchos grupos añaden versos extra, como «my mother told me to pick the very best one» («mi madre me dijo que eligiera el mejor»), para alargar la cuenta. Pertenece a un grupo amplio que los folcloristas llaman fórmulas para echar a suertes (en inglés, counting-out rhymes): una cantinela en la que cada palabra o golpe de ritmo cae por turnos en una persona, y quien recibe la última palabra queda elegido o eliminado.
Retahílas en español para echar a suertes
Los niños hispanohablantes tienen sus propias retahílas y canciones tradicionales para elegir quién la liga, y funcionan exactamente igual. Estos son los primeros versos de tres de las más conocidas:
«Pito, pito, gorgorito,
¿dónde vas tú tan bonito?...» (muy popular en España)
«De tin marín de do pingüé,
cúcara, mácara, títere fue...» (muy común en México y en Latinoamérica)
«Una, dola, tela, catola,
quila, quilete...» (tradicional en España)
Son retahílas populares, sin un autor ni una fecha conocidos. Pero su matemática es la misma que la de «Eeny, meeny»: si el número de palabras es fijo y se sabe dónde empieza la cuenta, el resultado está decidido de antemano. Más abajo explicamos por qué.
Cómo funciona echar a suertes con una retahíla
Un niño, el que cuenta, va señalando el corro al ritmo de las palabras, y a menudo se incluye a sí mismo. Con cada golpe acentuado, el dedo pasa a la siguiente persona. Cuando termina la retahíla, a quien señala el dedo le toca quedársela o queda fuera de la ronda. En los juegos de eliminación la retahíla se repite hasta que solo queda un jugador.
Echar a suertes con una retahíla resuelve un problema real para los niños: da una elección que todos aceptan como justa, sin que tenga que intervenir un adulto. El ritual importa tanto como el resultado. Como todos oyen las palabras y ven el dedo, parece abierto y neutral.
«Eenie meenie» es solo una de muchas. Los niños de habla inglesa también usan cantinelas como «one potato, two potato» («una patata, dos patatas»), en la que los jugadores sacan los puños y el que cuenta toca cada uno por turnos. Cuando Henry Carrington Bolton recopiló retahílas de este tipo en la década de 1880, reunió ejemplos de muchos países e idiomas y concluyó que la costumbre se daba entre niños de casi todas partes. Las palabras cambian de un lugar a otro, pero el método (un golpe por persona y el último golpe decide) se mantiene sorprendentemente igual.
Por qué no es realmente aleatoria
Una retahíla para echar a suertes es una secuencia fija. Si tiene un número determinado de golpes y sabes por dónde empieza el que cuenta, el resultado está decidido antes de que nadie abra la boca. Por ejemplo, con cuatro jugadores y una retahíla de dieciséis golpes, contando en el sentido de las agujas del reloj, el último golpe cae siempre en el jugador situado justo antes del punto de partida.
Los niños se dan cuenta enseguida. Quien cuenta y quiere un resultado concreto puede empezar por otra persona, añadir un verso o estirar una palabra en dos golpes. Por eso en el patio son tan frecuentes las discusiones de «otra vez», y por eso la retahíla sirve para elecciones sin importancia, pero no para algo que tenga que ser justo de verdad.
Los primeros registros
Nadie sabe quién dijo por primera vez «eenie meenie». Lo que sí se puede rastrear es cuándo empezaron a aparecer versiones impresas.
- Iona y Peter Opie, los principales estudiosos del folclore infantil del siglo XX, registraron una retahíla parecida que empezaba por «Hana, man» y que los niños de Nueva York recitaban hacia 1815.
- En 1855 la revista británica Notes and Queries publicó una versión estadounidense que empezaba por «Eeny, meeny, moany, mite».
- En 1882 el glosario del dialecto de Cornualles de Fred Jago recogió una versión córnica que empezaba por «Ena, mena, mona, mite».
- En 1888 el químico y folclorista estadounidense Henry Carrington Bolton publicó The Counting-Out Rhymes of Children («Las retahílas infantiles para echar a suertes»). Describió «eeny, meeny, miny, mo» como la retahíla favorita de los niños estadounidenses y recogió testimonios de muchos estados.
Así que a finales del siglo XIX la retahíla estaba bien asentada a ambos lados del Atlántico, con muchas variantes locales. Como pasaba de niño a niño de boca en boca, nunca tuvo un texto único y fijo.
¿De dónde viene?
Hay varias teorías y ninguna está demostrada.
- Antiguas palabras para contar. Los sonidos iniciales se parecen a los números de antiguos sistemas de cuenta británicos, como la cuenta de los pastores del norte de Inglaterra, «yan, tan, tethera». Los Opie pensaban que la retahíla podía descender de una cuenta de este tipo.
- Adivinación por sorteo. Bolton sostenía que los juegos de echar a suertes en general venían de antiguas prácticas de elegir por sorteo. En el mismo libro admitía que esto era en parte una especulación.
- Paralelos europeos. Existen retahílas sin sentido parecidas en otros idiomas, como el alemán y el neerlandés, lo que sugiere una tradición compartida de cantinelas infantiles para contar más que un único origen.
A menudo se lee que la retahíla la usaban los druidas o que servía en rituales celtas o sajones para elegir víctimas de sacrificios. No hay ninguna prueba documental de nada de esto. Lo máximo que se puede decir es que los sonidos quizá recuerden antiguas palabras para contar y que los primeros registros seguros son del siglo XIX.
La versión racista
Durante gran parte de su historia, una versión estadounidense habitual usaba un insulto racista contra las personas negras en el segundo verso, donde hoy aparece «tiger» (tigre). La recopilación de Bolton de 1888 imprime la retahíla de esa forma, y Dictionary.com señala que esta versión se usó ampliamente hasta más o menos la década de 1950. Los Opie comprobaron que el insulto no formaba parte de la tradición inglesa anterior y que la versión estadounidense se extendió por Gran Bretaña en el siglo XX.
A partir de mediados del siglo XX se impusieron sustitutos aptos para niños como «tiger», y «catch a tiger by the toe» («agarra a un tigre por el dedo del pie») es hoy la versión estándar que se enseña a los niños. La redacción antigua sigue causando polémica cuando reaparece, lo que es un buen motivo para quedarse con la versión moderna.
Formas más justas de elegir a alguien
Para una partida rápida de pilla pilla, «eenie meenie» vale. Cuando la elección importa de verdad, como quién expone primero en clase o quién gana un premio, conviene usar un método que el que cuenta no pueda manipular.
- Usa una herramienta aleatoria. Nuestra ruleta de nombres hace girar una rueda con los nombres y se detiene en uno al azar, sin nadie que cuente.
- Saca nombres de un sombrero, bien mezclados y sin mirar. Más ideas en nuestra guía para echar a suertes.
- Si usas una retahíla, que elija el punto de partida alguien que no sea el que cuenta.
Los docentes que buscan una forma justa de sacar a los alumnos a la pizarra encontrarán más ideas en nuestra guía para elegir alumno al azar.
Fuentes
- Bolton, H. C. (1888). The Counting-Out Rhymes of Children: Their Antiquity, Origin, and Wide Distribution. London: Elliot Stock. archive.org
- Opie, I. and Opie, P. (1951). The Oxford Dictionary of Nursery Rhymes. Oxford University Press (según el resumen del artículo de Wikipedia citado abajo).
- Eeny, meeny, miny, moe. Wikipedia (en inglés). en.wikipedia.org
- Martin, G. Eeny, meeny, miny, mo: meaning and origin. The Phrase Finder. phrases.org.uk
- The Racist History of "Eenie, Meenie, Miney, Moe". Dictionary.com (2018). dictionary.com
FAQ
¿Qué antigüedad tiene «Eeny, meeny, miny, moe»?
Se registraron retahílas parecidas a principios del siglo XIX, y en 1888 una versión cercana a la moderna ya aparecía ampliamente documentada entre los niños estadounidenses. Su origen exacto se desconoce.
¿Viene de los celtas o de los druidas?
No hay pruebas de ello. Algunos folcloristas señalaron que sus sonidos se parecen a antiguas palabras británicas para contar, como yan, tan, tethera, pero es una teoría, no un origen documentado.
¿Por qué es polémica «Eeny, meeny»?
Las versiones antiguas estadounidenses y británicas usaban un insulto racista en el segundo verso. La retahíla moderna usa tiger (tigre) en su lugar, que se convirtió en la versión habitual a mediados del siglo XX.
¿Es aleatorio echar a suertes con una retahíla?
No. Con un número fijo de palabras y un punto de partida conocido, el resultado está decidido antes de empezar, y quien cuenta puede manipularlo. Una ruleta de nombres es más justa.