Cómo tomar una decisión cuando no puedes decidir: 7 métodos
La mayoría de las decisiones difíciles lo son porque las dos opciones son razonables. Si una fuera claramente mejor, ya la habrías elegido. Los métodos de abajo no te darán una respuesta mágica: te ayudan a ver lo que ya piensas, a dejar de darle vueltas a lo mismo y a aceptar que una elección suficientemente buena hecha hoy suele ganarle a una perfecta hecha el mes que viene.
1. Haz una lista de pros y contras con pesos
En una carta de 1772 al químico Joseph Priestley, Benjamin Franklin describió lo que llamó «álgebra moral»: escribe en una columna las razones a favor y en otra las razones en contra, y luego tacha a cada lado razones de peso parecido hasta que una columna pese claramente más. Lo importante es el peso. Diez ventajas pequeñas pueden contar menos que un solo inconveniente grande, y al verlo en papel salta a la vista. Por ejemplo, una casa nueva puede tener terraza, más luz y un gimnasio cerca, pero si te suma una hora diaria de transporte, ese único contra puede pesar más que todo lo demás.
2. Aplica la regla 10-10-10
La regla 10-10-10, popularizada por la escritora Suzy Welch, plantea tres preguntas: ¿cómo me sentiré con esta decisión dentro de 10 minutos, de 10 meses y de 10 años? Así separas el mal trago del momento, como una conversación tensa con tu jefe, de las consecuencias a largo plazo. Muchas decisiones que hoy parecen enormes apenas importan al cabo de 10 meses.
3. Lanza una moneda y fíjate en tu reacción
Asigna cada opción a cara o a cruz y lanza una moneda. La idea no es obedecer a la moneda. Justo cuando caiga, fíjate en si sientes alivio o decepción. Esa reacción te dice qué esperabas en el fondo.
Hay investigación detrás. El economista Steven Levitt hizo un experimento en línea en el que unas 20.000 personas que tenían una decisión pendiente, desde dejar el trabajo hasta terminar una relación, dejaron que una moneda virtual les sugiriera una respuesta. Cuando la moneda apuntaba al cambio, la gente tenía más probabilidades de hacerlo, y quienes cambiaron algo en cuestiones importantes, como dejar el trabajo, dijeron sentirse más felices seis meses después que quienes se quedaron como estaban. El estudio sugiere que, ante una decisión reñida, las personas pueden ser demasiado prudentes con los cambios. Si quieres una versión rápida, el Botón de Sí o No hace lo mismo con un solo toque.
4. Fija un plazo y decide qué es «suficientemente bueno»
El psicólogo Barry Schwartz distingue entre los «maximizadores», que intentan encontrar la mejor opción posible, y los «satisfactores», que eligen la primera opción que cumple sus requisitos. En sus investigaciones, los maximizadores a menudo conseguían resultados objetivamente mejores, pero quedaban menos satisfechos con ellos. Para las decisiones del día a día, define qué es suficientemente bueno, ponte un plazo y quédate con la primera opción que lo cumpla. ¿Tienes que elegir dónde cenar el sábado? Decide qué te apetece y cuánto quieres gastar, y en cuanto encuentres un sitio que encaje, deja de leer reseñas.
5. Pregúntate qué le dirías a un amigo
Es más fácil aconsejar cuando el problema es de otro. Los psicólogos lo llaman autodistanciamiento: describir tu situación en tercera persona, o imaginar a un amigo en ella, suele hacer que razones con más calma y menos ansiedad. Escribe la decisión como si un amigo te la hubiera contado por WhatsApp y respóndele.
6. Comprueba si la decisión tiene vuelta atrás
Algunas decisiones se revierten fácilmente: un restaurante, el color de una pared, una membresía de prueba. Otras son difíciles de deshacer. Dedica tu tiempo de reflexión a las segundas y decide rápido las primeras. Si una opción se puede probar y deshacer, probarla suele ser la forma más rápida de salir de dudas.
7. Deja que el azar elija entre opciones iguales
Cuando hayas comparado las opciones con honestidad y salgan empatadas, pensar más no te va a ayudar. Deja que decida una ruleta aleatoria o un dado y quédate con el resultado. Elegir al azar entre dos buenas opciones ahorra tiempo y evita el arrepentimiento de darle vueltas sin fin, porque ninguna de las dos era un error.
Una rutina rápida para decisiones pequeñas
- Nombra las dos o tres opciones reales.
- Pregúntate si la decisión tiene vuelta atrás. Si la tiene, date cinco minutos.
- Haz una lista rápida de pros y contras o aplica la regla 10-10-10.
- ¿Siguen empatadas? Lanza una moneda y fíjate en tu reacción.
- Decide y sigue adelante.
Estas herramientas están pensadas para decisiones cotidianas. Para decisiones médicas, legales o económicas importantes, consulta con un profesional cualificado.
Fuentes
Las referencias se citan en su idioma original.
- Franklin, B. (1772). Letter to Joseph Priestley, 19 September 1772 ("moral algebra"). Founders Online, US National Archives.
- Levitt, S. D. (2021). Heads or Tails: The Impact of a Coin Toss on Major Life Decisions and Subsequent Happiness. The Review of Economic Studies, 88(1), 378-405.
- Schwartz, B. et al. (2002). Maximizing versus satisficing: Happiness is a matter of choice. Journal of Personality and Social Psychology, 83(5), 1178-1197.
- Welch, S. (2009). 10-10-10: A Life-Transforming Idea. Scribner.
- Kross, E. and Ayduk, O. (2017). Self-distancing: Theory, research, and current directions. Advances in Experimental Social Psychology, 55, 81-136.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer cuando no puedes decidirte?
Quédate solo con las opciones reales, comprueba si la decisión tiene vuelta atrás y usa un método rápido, como una lista de pros y contras con pesos o la regla 10-10-10. Si las opciones siguen empatadas, deja que decida una moneda y presta atención a cómo te sientes con el resultado.
¿De verdad lanzar una moneda ayuda a decidir?
Puede ayudar. Tu reacción al resultado suele mostrar lo que querías, y un amplio estudio del economista Steven Levitt halló que quienes hicieron un cambio en cuestiones importantes después de lanzar una moneda eran más felices seis meses después.
¿Qué es la regla 10-10-10?
Una forma de valorar una decisión preguntándote cómo te sentirás con ella dentro de 10 minutos, 10 meses y 10 años, lo que separa la incomodidad a corto plazo de los efectos a largo plazo.
¿Es malo tomar decisiones al azar?
Entre opciones que ya has valorado como igual de buenas, elegir al azar es una forma sensata de desempatar. En decisiones importantes, úsalo para descubrir qué prefieres, no como sustituto de pensar.