Juego de los leones dormidos: reglas y variantes
De todos los juegos tranquilos para niños en clase o en una fiesta, el de los leones dormidos (sleeping lions) es el más silencioso que puede proponer un profesor o quien organiza la fiesta: todos se tumban y hacen como que son leones dormidos, mientras uno o dos cazadores se pasean entre ellos intentando que se muevan. El león que se retuerce, se ríe o abre los ojos queda eliminado y pasa a ser cazador también. Gana el último león que sigue tumbado sin moverse lo más mínimo. Va de maravilla para el final de una fiesta, un recreo de lluvia sin poder salir al patio o el rato antes de volver a casa, cuando un grupo de niños necesita calmarse. Aquí tienes las reglas, cómo elegir al cazador de forma justa y algunas variantes.
Qué necesitas
- Espacio suficiente en el suelo para que cada niño se tumbe sin tocar a nadie.
- Un suelo blando, una alfombra o colchonetas.
- Un adulto o un niño que empiece como cazador.
- Opcional: música tranquila, o un temporizador si quieres que las rondas terminen a su hora.
Reglas
- Todos los jugadores se tumban en el suelo en una postura cómoda. Son los leones dormidos.
- El cazador dice «leones dormidos» y, a partir de ese momento, los leones tienen que quedarse completamente quietos y con los ojos cerrados.
- El cazador da vueltas por la sala e intenta que los leones se muevan o se rían contando chistes, haciendo ruidos graciosos o hablándoles.
- Los cazadores no pueden tocar a los leones. La mayoría de los grupos también prohíbe gritar directamente al oído de alguien.
- El león que se mueve, se ríe, habla o abre los ojos queda eliminado. Se levanta en silencio y se une a los cazadores.
- El último león que sigue quieto gana y puede ser el primer cazador de la siguiente ronda.
Respirar y parpadear con los ojos cerrados no cuenta como moverse. Poneos de acuerdo antes de empezar sobre qué significa quedar eliminado, para que el cazador no sea el único juez de cada pequeño temblor.
Una forma justa de elegir al cazador
Todos quieren ser cazadores, y si el ganador pasa siempre a ser el siguiente cazador, los mismos pocos niños a los que se les da bien quedarse quietos se llevan todos los turnos. Es más justo elegir al cazador al azar. Escribe el nombre de cada niño en la ruleta de nombres y gírala al principio de cada ronda.
Pero hay una trampa. Si eliges dejando el nombre en la ruleta, algunos niños esperarán mucho tiempo su turno. La tabla muestra la probabilidad de que un niño concreto todavía no haya sido cazador después de cierto número de rondas, si el cazador de cada ronda se elige al azar entre toda la clase:
| Alumnos | 5 | 10 | 20 |
|---|---|---|---|
| 10 | 59 % | 35 % | 12 % |
| 20 | 77 % | 60 % | 36 % |
| 30 | 84 % | 71 % | 51 % |
Es decir, en una clase de 30, después de diez rondas, unos siete de cada diez niños todavía no han sido nunca cazadores. Si quieres que todos tengan su turno a lo largo de la semana o del trimestre, activa «Quitar y girar»: cada nombre sale una sola vez y nadie repite hasta que todos hayan tenido su turno.
Variantes
- Varios cazadores: con una clase grande, empezad con dos o tres cazadores para que la ronda no se haga eterna.
- Conejitos dormidos (sleeping bunnies): una versión con canción para los más pequeños. Los niños se quedan quietos mientras el grupo canta y, al terminar la canción, «se despiertan» y se ponen a dar saltos.
- Estatuas: los niños se quedan congelados de pie en una postura en lugar de tumbarse.
- Rondas con tiempo: todos los que sigan tumbados al cabo de dos minutos ganan, algo que funciona muy bien con niños muy pequeños.
- Premio tranquilo: el último león elige el siguiente cuento o la siguiente canción.
Consejos para profesores y familias
- Úsalo para volver a la calma después de un juego movido, no antes; funciona mejor cuando los niños ya están cansados.
- Que sea un juego suave: nada de cosquillas, nada de soplar en la cara y nada de tocar el pelo.
- Baja la luz o pon música suave para ayudar a que el grupo se tranquilice.
- Los niños eliminados pueden ser ayudantes en lugar de cazadores, por ejemplo fijándose en quién se ha movido; así siguen ocupados y en silencio.
Los leones dormidos combinan bien con otros juegos tranquilos para clase, como Heads Up, Seven Up (pulgares arriba) y Simón dice. Si quieres organizar una fiesta entera, mira nuestra lista de juegos para fiestas infantiles.
¿Buscas otro juego silencioso para clase? Prueba la pelota silenciosa (silent ball), en la que los jugadores se lanzan una pelota blanda sin hacer ni un ruido.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se juega a los leones dormidos?
Todos se tumban quietos en el suelo con los ojos cerrados. Un cazador da vueltas e intenta que se muevan o se rían sin tocarlos. El león que se mueve queda eliminado y pasa a ser cazador. Gana el último león que sigue quieto.
¿Puede el cazador tocar a los leones?
No. Según las reglas habituales, los cazadores pueden hablar, contar chistes y hacer ruidos, pero no pueden tocar a los leones.
¿Cómo se elige al cazador de forma justa en los leones dormidos?
Escribe el nombre de cada niño en una ruleta de nombres y gírala. Activa «Quitar y girar» para que nadie salga dos veces hasta que todos hayan tenido su turno.
¿Para qué edad es el juego de los leones dormidos?
Funciona más o menos desde los 3 años, y a los niños mayores también les gusta. Con niños muy pequeños, haz rondas cortas con tiempo para que nadie tenga que esperar demasiado.